viernes, 22 de junio de 2012

En los ojos de ella ya no quieres ser tú…


En aquellos días descubrió otra parte de su ser en la que no se reconocía. Un lugar desconocido en el abismo humano. Ideas oscuras en el espejo y un rostro que ya no le correspondía, no, hasta que asimilara aquella nueva forma monstruosa que le hacía sudar en las primeras noches del verano.

Habían pasado quince días desde lo de la borrachera con sus amigos. Él ya no podría olvidar nunca la imagen de sí mismo que ella le ofreció con tanta rabia. Él se ponía una y otra vez en los ojos de ella para proyectar su propia imagen y sentía vergüenza y odio. Se despreció como nunca antes hubiera podido imaginar.

Al salir con las maletas por la puerta, miró la casa por última vez, dejó las llaves en el taquillón y se detuvo en aquel recorte de revista. No hacía mucho tiempo que lo había cortado y pegado con papel de celo en la madera de la puerta, a la altura de los ojos, junto a la mirilla,  con la intención de verlo cada vez que saliera al mundo: “El optimismo cura”.

Madrid, 22 de junio de 2012
Antonio Misas