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Frank Moon. Novela de IÑIGO GIBERNAU MURRÉ

  Frank Moon es ese tipo que al principio duda con lo que le está ocurriendo. Nos sugiere tres posibilidades: las dulces caricias de la muerte, un mal viaje o que todo es fruto de su imaginación.    Y este guiño al lector al comienzo de la novela, unido a eso que dicen, que si asumes tu deseo y vives como si todo fuera cierto, ningún poder en la tierra podrá impedir que se convierta en un hecho. Y la Novela de Iñigo Gibernau Murré, es un hecho.   Un gran trabajo, tan bueno y de tanta calidad como su primera novela, “Les Bizarres”, mejor si cabe, por su elevado discurso Narrativo, por su orden coherente aun cuando la imaginación del lector puede volar por otros mundos debido a su magnífica carga de referencias culturales que nos invitan a abrir la narración a un universo de leyendas, ya característico en el imaginario del autor.     Frank Moon es ese tipo que viaja en un asiento de primera clase, en el vuelo Houston – Nueva Orleans al lado de la mujer más increíble que jamás haya visto.
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El agente Inmobiliario

       Fuente de la fotografía: https://es.luxuryestate.com/a11494903-jorge-pedroche Para mi amigo Jorge,   El patio central era el corazón de la vivienda, mientras el agente inmobiliario me hablaba de las posibilidades de la casa, noté por primera vez esa sensación de hogar que tantas veces había imaginado. Visualicé las estanterías con todos mis libros en el salón con comedor, vi mis cosas en cada rincón, las orquídeas de Verónica recibiendo toda esa luz, y me vi cocinando en aquella cocina llena de detalles y de luz natural que entraba a través de uno de los grandes ventanales. Observé a mis amigos el día de mi cumpleaños riendo y haciendo bromas en aquella casa blanca de grandes ventanales que inundaban de luz las estancias. La luz siempre me había proporcionado paz y cuando me detuve en la chimenea de invierno, cerré los ojos y el agente inmobiliario me dijo, sé cómo te sientes. En una de las tres terrazas había una piscina, otra era un solárium.   Las vistas eran incomparables,

La embriaguez de aquella primavera que me llevó hasta ti…

Para Verónica Ellos siempre hablaban de ti como de un tesoro que quisieran poseer, bromeaban con ello de esa manera que ocupa el espacio entre la ilusión y el juego. ¿Por qué no lo iban a hacer? Era una manera de mantenerse fuertes ante la adversidad de un posible fracaso, de imaginarse al abrigo de un espacio de ensoñación romántica y exótica que tantas veces nos acercó en nuestra adolescencia a esa situación fantástica que nos gustaría que nos sucediera. En nuestra imaginación todo era posible a cualquier realidad imposible y aunque cabía un lugar para el miedo a ser rechazado, fantasear era el último refugio, y aunque pertenece a nuestra niñez,   permanece en nosotros como un recurso inagotable. Y si desear es casi poseer, no hay barrera que impida tomar las figuraciones del teatro de la vida como un acto tácito de realidad en las fronteras de lo posible. Así que aquellos amigos que hablaban de ti en aquella mesa llena de botellas vacías de cerveza, y aunque parecía que

regresar al padre

  Para Luis Tenreiro y Alicia Tenreiro Han pasado muchos años desde que salimos de aquella pandemia. Dicen que la vida nunca volvió a ser la misma, pero aquella situación me dio la oportunidad de tener una relación estrecha con mis padres, y aunque crecí en un mundo cargado de incertidumbre, fueron para mí, días de juego y de ilusión. Hoy pienso en esos días como en la etapa más feliz de mi vida. Agradecer a mí padre el amor incondicional que me profesaba, era poco, así que sorprenderle era una necesidad para mí, quería que estuviera al tanto de esa inmensa suerte que era tenerle.           Para darle la bienvenida cada vez que venía de viaje me pasaba la tarde preparando collages. Quería sorprenderle para ver en sus ojos la única verdad que entonces me importaba. Papá era un ser apasionado con todo lo que hacía, disfrutaba de su trabajo, de la buena gastronomía y de la música, y todo, todas sus pasiones las compartía conmigo.   Han pasado muchos años y hoy le observo mie

nada hay parecido a la intuición de una mujer

Para M.L. Cuando me llamó esta mañana, yo venía del parque. En Madrid el sol del invierno es capaz de subirte el ánimo como si se tratara de un día de verano y hasta te olvidas del Covid19 y de toda esta mierda que nos está pasando. La gente con sus mascarillas pasea, monta en bicicleta y hace deporte. A mí el Juan Carlos primero me parece una coño mierda, pero en   esta ciudad no puedes aspirar a más, esto no es Santander, es un territorio limitado. Y mientras hacía el ejercicio de pasear y disfrutaba de esta mañana soleada, mientras regresaba del parque me llamó atormentada, casi rota, para decirme que se le desgarra el corazón. Y la escucho sollozar cuando me cuenta las últimas noticias… y me dice cuanto duele y que cree estar enredada en un episodio de ansiedad, y que se siente errar dos veces por un mismo motivo, y que se siente fracasada y condenada en medio de este azote que hoy le da su exmarido… y que la cuesta seguir, y que va camino del trabajo. _ Hola ¿Cómo estás? _

Todas las veces de nuestra vida que hablamos de ello

Para Nuria y Pablo   Nos cruzamos por las escaleras mecánicas. Para mí fue la primera vez que nos vimos de esa manera que él dice, para él, una oportunidad más, como me diría el resto de todas las veces de nuestra vida que hablamos de ello. _ ¡Hola Chicos! Nos vemos luego en la cena.- Les sonreí y saludé con la mano mientras bajábamos, ellos subían. Nos giramos para ver cómo se perdían al final de la escalera mecánica ¡No dejaban de mirarnos!   Era simpático, pero no era mi tipo. Hasta entonces me había hecho una idea del hombre con el que compartiría mi vida, puede que una idea pueril, al fin y al cabo, por entonces era una chica que había crecido en un mundo feliz, puede que una chica de esas que se atreven a soñar con un príncipe azul, aunque por otra parte, sería un príncipe impreciso. Me causaba satisfacción hacerme esa idea abstracta de un hombre y me sentía ilusionada y segura dentro de un porvenir incierto en el que no podía saber nada y eso, en cierta manera, cuando ha

Crear el mundo

Para Mike Caballero Amanece como en una pintura. El horizonte es de ese rojo fuego que a pesar de haberlo visto tantas veces, tantas veces nos sorprende.   Se va disipando como el incendio de todas las verdades que en estos días acechan a la humanidad y que tal vez, nunca serán dichas. Los hombres solemos ser previsibles en nuestro discurso, incluso me atrevería a decir que presentamos novedades sin contemplar actos creativos que aspiramos a compartir reiteradamente con aquel que nos encontramos limitándonos a la monotonía. Pienso en ti y en eso de crear el mundo que decía Michael Bennet. Me refiero a esa parte en la que dice: “Lamentablemente, casi siempre, la persona se relaciona, escucha, lee y ve aquello que reafirma lo que piensa. No es frecuente encontrar a personas que tratan de descubrir en lo otro, en lo diverso, una mayor riqueza a su pensamiento del mundo.” Y pienso en nuestras conversaciones como en un alimento… Hoy es el primer día frio de noviembre. Los arboles