sábado, 11 de febrero de 2012

Las facturas que nunca llegan


Bajo en el idiez por Goya de un tirón. Desde la real casa de la moneda todo está verde. Me dirijo a Moncloa, a Visor Libros, a ver a Jesús García Sánchez, que se encuentra entre mis clientes y llevo hablando con él por teléfono casi un mes.
Aparco mal en la esquina de Donoso Cortés y entro. Jesús está al fondo, entre libros, con sus gafas y me pone una sonrisa, sabe que iba a venir. Nos olvidamos de las facturas que no llegan. Hablamos mucho de Constantino Bértolo, que suele acercarse a verle y de los otros de la Escuela, pero él recala siempre en Constantino. Ni siquiera soy consciente de que estoy hablando con un tipo que es toda una leyenda en el mundo literario y del que dicen cosas como: “Jesús García Sánchez, ‘Chus Visor’, fundó en Madrid en 1968 la editorial y la librería ‘Visor Libros’ que, en sus más de 40 años de historia, se ha convertido en una referencia primera y fundamental gracias a su tesón y particular intuición”. Sólo la colección principal de la editorial, Visor de Poesía, cuenta con unos 500 títulos. Además, tiene otros tantos que se reparten entre arte, filosofía, ensayo o pequeñas colecciones que jamás habrían visto la luz sin su impulso.
 Me voy con un libro de Guelbenzu. Me dice, la semana que viene te llamo, hasta que se arregle lo de las facturas. Entro en el idiez como si entrara en el caballo de Troya cuando pienso lo fantástico que sería coincidir un día con Jesús y Constantino entre los libros de Visor.
Arranco, veo al vigilante de la hora que pasa la mañana observando coches. 
Me acaba de poner una multa. Me siento pequeño como con la dificultad de resolver lo de las facturas, muy pequeño frente a estos que nos ignoran, pero nos sancionan, estos otros que no se dirigen a nosotros ni nos escuchan, pero nos dicen y nos hacen creer que así es el mundo. 
Y me voy con mis fantasías jodidas y con un papel que dice que ahora les debo noventa euros… y ya ni siquiera estoy seguro si podré hacer algo por las facturas que nunca llegan. 

Madrid 11 de febrero de 2012

Antonio Misas