sábado, 20 de noviembre de 2010

donde ardimos todos

El sándwich vegetal que hay en ese escaparate me recuerda el empacho que llevo de tanta estructura de palabras, que me pesan. 

Todo se vuelve pesado cuando el tiempo es un lugar en el que por más que lo intentes no te puedes quedar; donde el “hoy es siempre todavía” no es un disparate pero se destapa en una realidad fortuita que te viene tapando con los trapos sucios del pasado. 

¡Quiero que nadie me entienda! es lo que me dice el pensamiento que pensaba ella, cuando me dijo que me tomé a la ligera la vida de los demás. Dudé de todo de lo que ella estaba tan segura para hacerme a mi hacer memoria. 

Volver a pensar en aquel tiempo que regamos con alcohol, aquel con el que quemamos los días de hace ya tanto... días en los que no pensábamos más que en la confusión del momento y no nos deteníamos por el miedo a que alguien se apeara... y porque vivíamos tan cerca del desconsuelo relacional que nos provocaban aquel tipo de afectos,  que todo se teñía de frustración, manipulación y pena.

Apostamos por muchas cosas... pero todos sabíamos que eran mentira.

Madrid, 20 de noviembre de 2010
Antonio Misas