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Crear el mundo

Para Mike Caballero

Amanece como en una pintura. El horizonte es de ese rojo fuego que a pesar de haberlo visto tantas veces, tantas veces nos sorprende.  Se va disipando como el incendio de todas las verdades que en estos días acechan a la humanidad y que tal vez, nunca serán dichas.

Los hombres solemos ser previsibles en nuestro discurso, incluso me atrevería a decir que presentamos novedades sin contemplar actos creativos que aspiramos a compartir reiteradamente con aquel que nos encontramos limitándonos a la monotonía.

Pienso en ti y en eso de crear el mundo que decía Michael Bennet.

Me refiero a esa parte en la que dice: “Lamentablemente, casi siempre, la persona se relaciona, escucha, lee y ve aquello que reafirma lo que piensa. No es frecuente encontrar a personas que tratan de descubrir en lo otro, en lo diverso, una mayor riqueza a su pensamiento del mundo.”

Y pienso en nuestras conversaciones como en un alimento…

Hoy es el primer día frio de noviembre. Los arboles recuerdan jardines verticales mientras el sol de Madrid, tan previsible, empezará a calentar los colores del otoño. Se iluminará el cielo azul y las nubes blanquecinas permanecerán detenidas como el mundo. Regresarán mañana de igual manera a ese espacio exterior, y como una ventana con barrotes, de igual manera, serán una parte del día a día que limita nuestra mente.

Echo de menos aquellos diálogos sin término y conclusión. Pienso en como todo esto se nos vino encima hasta llegar a aplazar y ensombrecer aquella fortuna que encontré al conocerte. Alguien me volvía a motivar sin limitaciones y me permitía, ser yo.

Otra vez podía imaginar hasta perderme en un universo en el cual se me despertaba la posibilidad infinita de pensar.

De pronto me vi obligado a retornar a ese estado en el que contemplaría otra vez la sensación de hastío.

Regresaba hasta donde no quería regresar y volvía a tener la sensación de que estaba desaprovechando el tiempo por sentirme impedido a reflexionar sin el estímulo de tus teorías.

Hoy el silencio se convierte en un lugar sórdido cuando la vida, en apariencia, se constituye sin remedio postergando nuestras ilusiones, ilusiones de volver a lo que una vez creímos tener y nunca tuvimos.

Otra vez se me llena el tiempo de pérdida y de inutilidad en la abrumadora decadencia de noviembre… otra vez la niebla lo ocupará todo y en la proximidad de diciembre, solo puedo ver, un largo, tedioso y oscuro invierno.

En las escaleras hablábamos mientras mirábamos a aquel edificio de ladrillo marrón, no había horizonte. 

Y pienso en todas aquellas conversaciones, y me siento agradecido. 

 


Madrid, 22 de noviembre de 2020

Antonio Misas   

 

 

Comentarios

  1. Es de agradecer encontrarse a personas que piensan diferente a nosotros, a personas creativas e inquietas y poder tener una amistad. No es fácil. Es cierto que estamos acostumbrados a relacionarnos con gente que piensa igual que nosotros, que se aferran a sus ideas y no escuchan ideas contrarias u otras ideas y no dan margen para detenerse a pensar, a reflexionar, porque son esclavos de sus ideas y no permiten, en general que puedan ser influenciados. Creo que, en general, falta de curiosidad y carácter o es que hay miedo a pensar diferente, desinterés por lo ajeno. No conozco a Michael Bennet, pero lo buscaré. Tu texto, algo encriptado podría haber funcionado mejor si lo hubieras escrito de forma más sencilla como haces en otras ocasiones, pero me ha gustado, Besos amigo, que tengas un buen día L.R.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Mike Caballero
    Gracias Antonio, la admiración es mutua,
    Es curioso pero nada es por casualidad, todo llega cuando tiene que llegar, no antes, el destino quiso que fuera justo en ese momento, fuiste dejando señales mucho tiempo atrás hasta que llegó el momento.
    Hace 10 años pudo haber sido y no fue, recuerdo cuando llegue a aquel lugar, abrí aquel cajón y vi aquellas tarjetas, durante 1 año me pregunte quien sería aquella persona que estuvo allí antes que yo, abandone meses más tarde aquel sitio y allí se quedaron, en el mismo cajón que las encontré.
    10 años más tarde...,
    Después de varios meses observando aquel abrigo colgado en aquel perchero que alguien olvidó me acerque a el, me preguntaba quien lo habría dejado allí olvidado, metí la mano en uno de sus bolsillos y apareció de nuevo la misma tarjeta, pensé..., será de alguien que se llama igual, de lo contrario sería mucha casualidad, aúnque al mismo tiempo tenía la sensación de que iba detrás de tus pasos....
    Meses más tarde, una compañera hizo una fiesta de despedida, yo no tenía intención de ir, no me iba bien ese día, hasta que alguien dijo, más tarde se pasará Antonio Misas, así que cambie los planes, iba a tener la oportunidad de conocer a esa persona que iba dejando tarjetas por todos los sitios que pasaba,
    Recuerdo ese día como si fuese hoy, estaba impaciente por saber quién iba dejando esas señales desde hacía 10 años, creo que esa misma tarde empezaron esas conversaciones con principio y sin fin delante de aquel edificio de ladrillos rojos.
    Como decía al principio, nada es casual y todo pasa cuando tiene que pasar, no antes, ahora tengo delante un nuevo cajón, aún no lo he abierto, estoy nervioso, igual me encuentro de nuevo la misma tarjeta...

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