sábado, 8 de noviembre de 2014

La sensación del absurdo

Aquel día salí a la calle sin rumbo. Esa mañana había estado leyendo sobre Camus y le iba dando vueltas a esto que una vez dijo: «Cualquier hombre, a la vuelta de cualquier esquina, puede experimentar la sensación del absurdo, porque todo es absurdo».

Y lo es, es lo que pensé esa mañana. El mundo lo había sido siempre. La falta de valores ilustrada día a día en los telediarios no es peor que esta moda del Coaching impregnada de farsantes que te indican el camino a seguir. Realmente es absurdo. La vida hacía un camino de éxito personal donde unos tipos te quieren hacer creer que puedes ser alguien que no eres. Para esto tienes que cantar, bailar y visualizarte en la senda del éxito, el desarrollo personal y el afán por alcanzar la excelencia haciendo lo que sea, lo que se te dé bien.

No hay un solo personaje público o privado que haya conseguido este éxito que venden en este mundo que no haya salido despellejado en el televisor, no hay un mito que no se nos haya caído.

«La comprensión de que la vida es absurda no puede ser un fin, sino un comienzo». También lo había dicho Camus y lo sentía como si me lo hubiera dicho a mí esa misma mañana.

Cuando pasaba por la plaza de la calabaza sonaban las campanas de la nueva Iglesia de la Alameda. Entré a comprar tabaco al Bar de los chinos y Ligüy me dijo, un vermú de grifo, te pongo un vermú de grifo… le dije que sí. Allí había un tipo sentado que enseguida se puso a hablar conmigo.

_La vida es hacerte un largo en un río de dudas, me dijo. Y el agua de ese rio huele a chaparrón de verano por debajo de las porqueras. Más arriba repican las campañas de una iglesia para interrumpirte, para no dejarte pensar y entonces te sumerges y te ahogas en la suciedad de los cerdos, que son los curas, los políticos y los banqueros… y toda esa gente que pone difíciles las cosas a los viejos, a los niños, a los impedidos… ¡no somos putos relojes suizos!

Le miré y le sonreí. El tipo me devolvió la sonrisa y comenzó a leer en alto los titulares de las noticias del periódico local, Distrito21:

Los alumnos del “Margaret Thatcher” celebran Halloween en su «colegio fantasma»
Sobreseída la querella contra Pepa Aguado
¿Qué te parece?, me dijo. Hubo un tiempo en que fui abogado por eso me intereso por estas noticias. Ahora no hago nada en absoluto.

Me despedí de aquel tipo y me decidí a continuar mi paseo matutino, para entonces ya había dejado de pensar en Camus pero no podía dejar de darle vueltas a eso otro que una vez leí que había dicho Bukowski…

«Casi siempre lo mejor de la vida consiste en no hacer nada en absoluto, en pasar el tiempo reflexionando, rumiando todo ello. Quiero decir, pongamos que alguien comprende que todo es un absurdo, entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es un absurdo y la consciencia de ello es lo que le otorga sentido ¿Me entienden? Es un pesimismo optimista». 

Madrid, 8 de noviembre de 2014
Antonio Misas