jueves, 9 de enero de 2014

Ayer que amé tus rodillas…

                          fotografía A.Misas 2009



La chica del vestido andaba por la calle vacía de gente, movía sus piernas casi como tú, tenía las rodillas como tú y yo, mastiqué ese pensamiento en ti y amé tus rodillas.  Nunca me faltó amar nada de ti, querer lo tuyo, cuando venías y pronunciabas mi nombre, todo se hacía verano. No sé muy bien cómo salir de esto, te convertiste en un gigante para mí, un gigante al que querer, alguien muy importante y yo, yo me sentí otro gigante.

Y me dijiste; Supe tu vida. Por tu mirada. Y en tu mirada vi tu dolor y a ti. Y yo te dije; Hay una ternura en ti que yo necesito tener. Y entonces, tú me dijiste; Algún día volveré a ser yo. Sé lo que sentías, lo vi en tu cara. Y yo te dije; Tú siempre serás tú.


Aquella chica que me llenó la calle y la tarde de ti, cuando desapareció, me dejó este vacío, en este dolor. 

Madrid, 9 de enero de 2014

Antonio Misas