viernes, 23 de agosto de 2013

Un extranjero en la vida…



Por aquellos días ya no me podía soportar. Lo sentía así, como te digo, desabrigado por mis propias ideas. Pensando en la retroacción que es vivir. Buscando un no sé qué en la profundidad de las cosas. Empecé a fumar dos paquetes de cigarrillos diarios, a darle al güisqui más de la cuenta y al café americano, a no comer. Me miraba las palmas de las manos peguntándome por qué razón todo se había vuelto sofocante. Agarraba el vaso y me sentaba en el sillón a ver pasar la vida. La vida contigo, la vida sin ti, la vida con los demás, la vida, sin más. Siempre estaba dándole vueltas a eso. Somos actores, me decía, cambiamos de compañeros de reparto, nada más. Eso de nada más estaba siempre rondando por mi cabeza. El cerebro era un puto tren limitado por las vías, no encontraba más caminos.

Pueden imaginarse que de esta salió, sino, no nos hubiera llegado esta carta.    

Gijón, 23 de agosto de 2013


Antonio Misas