domingo, 1 de abril de 2012

No puedo volver y entenderte




Pero yo necesito que lo entiendas. Era difícil seguir aquella conversación con tanto ruido, el fútbol en la tele y la gente gritando, saltando, y agitando las bufandas en aquel bar de las afueras. Solo quiero que vuelvas a casa conmigo, nada más. La camarera llevaba aquella conversación mientras tiraba cañas y el chico iba diciendo lo que podía cada vez que ella se acercaba al grifo. A veces se incorporaba poniendo el codo encima de la barra y conseguía acercarse a la chica, entonces ella sonreía al ver en su cara el gesto del esfuerzo y eso a él le animaba a insistir. Pero yo no puedo entenderte. No te das cuenta de que si no nos entendemos todo se irá otra vez a la mierda.  Necesito entender por qué razón no quieres que aborte. No puedes entender que es una cuestión económica. No te das cuenta que con este trabajo no podremos vivir los tres. No, no es una cuestión económica… la espuma blanca se derramó por el borde de los vasos y ella se alejó hacía el otro extremo de la barra cuando él gritó; ¡Es una cuestión de vida o muerte! 

Madrid, 1 de abril de 2012
Antonio Misas Salas