sábado, 5 de noviembre de 2011

sin perdón...

aquella conversación era jodido puré de patata, cada vez se espesaba más, caían copos deshidratados de sus palabras que con su saliva me llenaban el estomago de grumos. No sé por qué dejé de atender y pensar en comida prefabricada, empecé con la ansiedad cuando empezó la riña y como no me dejaba articular palabra observé la cocina y los platos sucios en el fregadero. Busqué salir de aquella situación cuando me fui al salón y encendí el televisor, pero me siguió y le dio al botón, buscaba el silencio absoluto para ocuparlo con sus palabras. También me arrancó el periódico de un zarpazo,  y fue entonces cuando  el jodido caldo de pollo que corría por mis venas se convirtió en sangre; de un bofetón la senté en el sofá. 
Ahora la conciencia me abre las puertas de la celda, durante muchos años no pude perdonar al viejo, pero sabe dios que mil veces reconstruí la escena para meterme en su pellejo y buscando, a mi manera sí, conseguí poder perdonarme.  

Madrid, 5 de noviembre de 2011
Antonio Misas