martes, 30 de noviembre de 2010

la conciencia

Me recibe la filipina cuando subo a casa de Doña Carmen a devolverle la llave del Garaje. En el recibidor tiene una foto del Rey que algún día le dedicara a su difunto marido. Le cuento que me han trasladado y que tengo que dejar el garaje. Mi coche anda tirado como un hijo de puta y hierro al que le rasca la segunda. Todavía no tiene cuatro años y lo he abandonado en lugares por los que nunca pensé pasar.  Hace frio y a mí me sobra el abrigo. Me siento al lado de un gordo que lee un libro de historia del arte.  Las rumanas ríen a carcajadas y bailan por el vagón. Son felices a miles de kilómetros del Castillo de Brasov. Gritan que con Ceausescu vivían mejor.   La chica que está sentada en frente habla sola, saca una libreta y escribe con un pilot azul y habla, habla y escribe. Yo ya no sé adónde mirar. Si miro me miran. Mañana será uno y no he cobrado. Pronto será navidad.

Madrid, 30 de noviembre de 2010

Antonio Misas