domingo, 17 de octubre de 2010

el último humo de un antro

Había demasiado humo en aquel bar. Salió, se tambaleó y agarró la moto.  Arrancó los espejos de los coches aparcados en línea y partió la bola de la maneta. Gritó un nombre de mujer. Hubo un vacío, un silencio. 

El motor sonaba acelerado, iba a reventar, pero él ya no estaba en la moto.  Unos metros __________ y de las luces salían voces: ¿te encuentras bien? Tranquilo, te vamos a sacar de aquí. Ya no estás solo.

Sentía presión en los ojos y pensaba en aquel pueblo de Portugal, aquel de la cuesta y la playa. Aquello le significó vida. ____________ Nada más.

La televisión sigue emitiendo basura y en los patios huele a cocido madrileño.

Madrid, 17 de octubre de 2010
Antonio Misas