domingo, 29 de agosto de 2010

vacío en la ciudad desierta

La calle huele a perfume de mujer ajena cuando paso por la embajada de Francia. Llevo días dándole vueltas a aquello de la lealtad hacia abajo, cuando un jefe le dijo a otro que le felicitaba por haber sido leal a un miembro de su equipo... y pienso que aún queda honor en esto. Cada paso noto la rozadura que me va haciendo el zapato. Cruzo el semáforo y una moto pasa a toda velocidad, siento el rebufo del aire. La rozadura duele. Una barrendera empuja el carro por la calle Fortuny, uno nunca se fija si una barrendera será guapa, pero se pregunta si no estará malgastando su talento limpiando las calles. Quién sabe. Quién sabe si todos estamos malgastando nuestro talento haciendo otras cosas...

Madrid, 29 de agosto de 2010
Antonio Misas