miércoles, 18 de agosto de 2010

Nunca se supo por qué aquel tipo había asesinado a aquella chica.

En su voz las palabras pesaban demasiado, describía sueños materializados, y en los silencios, su voz producía ruidos torpes. Aquella chica tenía buena pinta, era bonita y tenía una bella melena rubia, iba bien vestida y utilizaba correctamente el lenguaje, había viajado alrededor del mundo y tenía cultura. El tipo con pinta de duro que la escuchaba la miró a los ojos fijamente y torció una sonrisa dulce. Ella se sintió estupenda. Él la cogió de la mano y salieron juntos del bar del hotel.

Por la mañana la encontraron en la habitación, tumbada en la cama con los ojos abiertos y los brazos en cruz, desnuda y sin vida. Aquel tipo la había estrangulado y se había esfumado.

Solo había pasado una semana cuando el tipo con pinta de duro hablaba con una mujer en un bar céntrico de la ciudad, ella le enseño la placa y le pidió que se identificara. El tipo la miró a los ojos fijamente y torció una sonrisa dulce mientras metía la mano en el bolsillo interior de la chaqueta de cuero. Ella sacó la Heckler & Koch de 9mm y le descerrajó un tiro entre los ojos.

Madrid, 18 de agosto de 2010
Antonio Misas