miércoles, 2 de junio de 2010

la mujer del sargento Martínez y cien millones de viejos...

Para Asun Ordás



En la cola del cine, no se, en el cine Paz, o en el Roxy, empecé a verlos mientras pasaba pensando en la mujer de las grandes tetas que vi por los pasillos largos del metro. La cola del cine es lenta. Por los pasillos del metro el tiempo tiene más importancia y la gente pasa deprisa y aquella mujer que iba en dirección contraria me miró cuando nos cruzamos, me miró porque yo no dejaba de mirar sus tetas, que eran muy grandes en un cuerpo delgado y me recordó al sargento Martínez, aunque ella no tenía bigote miraba como me miró él cuando me dijo; Misas, me has defraudado.
Era la primera vez que alguien me decía que le había defraudado y sin embargo no me retiró su confianza. Yo era el mejor en la pista y el militar más hijo de puta del cuartel me adoraba por ello. pero el día de la competición me cogí un trancazo, tal vez por el pedo del día anterior y Muné no me quiso sustituir y allí se acabó todo, por un minuto más.
Y ahora unas tetas me miran y me llevan hacía atrás y los jubilados que andan ordenados, despacio, me anticipan el futuro...

solo espero que allí, en la cola del cine también estés tú y cuando se esté acabando la película, me agarres muy fuerte de la mano y puedas decirme también, que aunque muchas veces te defraudé, nunca, nunca, me retiraste tu confianza.



Madrid, 2 de junio de 2010
Antonio Misas