viernes, 21 de mayo de 2010

la manzana de Eva

iba por Martínez Campos mirando la Red Delicious que llevaba aquella chica tatuada en el cuello, era del tamaño de la huella digital de mi dedo corazón, y a todo color, y con un mordisco perfecto, allí estaba, en su cuello, y yo tan cerca de la manzana mordida y mirando a la manzana y a mi dedo corazón, y tan lejos de la parada del Bus, que le vi acercarse a toda velocidad, a más de cien, sin frenos. Pude hasta ver al conductor con cara de velocidad, tirando del volante cuando me rebasó y cuando el taxi se cruzó del carril izquierdo, al derecho, y se apagó la luz verde de libre, pude ver a la señora al lado de la parada con el brazo levantado, pude ver como el bus no pudo maniobrar a la izquierda por el chaval de la moto, pude ver como embistió al taxi y se giró a la derecha y como corría la gente de la parada y como se empotraba contra el anuncio publicitario de la marquesina y hasta lo que ponía en aquel anuncio:

“Todas las manzanas rojas tienen en común su sabor dulce.”

Madrid, 21 de mayo de 2010
Antonio Misas