lunes, 19 de abril de 2010

trayecto666

Hace tiempo, cuando no tenía ganas de escribir, me iba a andar sin rumbo por la ciudad con la cámara de fotos y después, al reportaje lo llamaba trayecto, lo colgaba en internet y etiquetaba a mis amigos para que vieran el resultado. Alguien me dijo alguna vez qué si fotografiaba absolutamente todo con lo que me encontraba. Hoy me he ido a hacer un trayecto sin cámara de fotos, todo iba siendo mas o menos normal hasta que por la calle Génova he llegado a la audiencia nacional. Allí estaban, en la esquina de arriba, donde el Banco Popular, un grupo de abertxales con sus características pintas de antisistema. Cuando he pasado por su lado, al mismo tiempo, me he cruzado con el hijo pequeño del difunto Duque de feria, aquel tipo que se suicidó a los cincuenta y ocho años con barbitúricos; una vecina del palacio que frecuentaba la casa de Pilatos dijo que el Duque se hallaba sumido en una profunda depresión que le había deteriorado la salud desde que fuera condenado en mil novecientos noventa y tres a dieciocho años de prisión por dos delitos de rapto, uno de corrupción de menores y por tráfico de drogas. Ellos, ni idea de quién era aquel. Casi al mismo tiempo, lo que separa esta esquina de la otra de abajo, donde se ponen los grupos de periodistas, en las vallas amarillas, levanté la mirada hacía el edificio y vi por primera vez una placa con el yugo y las flechas que decía: aquí nació José Antonio Primo de Rivera. Luego ha salido el sol, he visto la estatua de Colón en su plaza y al cruzar el semáforo, a la altura de la sede del Banco de Madrid, he visto a un tipo descalzo, con los pantalones por los tobillos, con el pelo sucio y largo, con barba de tres días y la piel curtida, llevaba un abrigo oscuro desteñido, con un resplandor morado y se me ha parecido a cualquier personaje de las novelas de Charles Bukowski, incluso a él mismo.


Me he alejado pensando, que tal y como están las cosas en la Audiencia Nacional, bien podría ser el juez Garzón en un futuro próximo.

Madrid, 19 de abril de 2010

Antonio Misas