domingo, 25 de abril de 2010

nunca olvidaré aquella escena...

Para Cesar de La Campa Alba

Hubo un momento de mi adolescencia, que cuando mi padre me echaba de casa, me iba a ver a Cesar y me ponía con su olivetti. Escribía sobre la ira y la armonía. Él me decía, no dejes de leer y escribir nunca. Por entonces me leí todos los libros de Herman Hesse. Yo escribía y él me ayudaba con la gramática y la ortografía, y luego me animaba a leerlo en la misa, y las señoras de la primera fila se comportaban como plañideras y luego me abrazaban y me daban besos como si mi padre se hubiera muerto. Aquellas señoras adoraban a Cesar.

(exterior / noche – tormenta eléctrica / viento y lluvia - cabaña / esquina)
“dos hermanos, niño y niña, escondidos, atemorizados, gritan, sollozan”

_¡A quién vas a creer al reverendo o a papá!, ¡dime!, ¡a quién vas a creer al reverendo o a papá!

Madrid, 25 de abril de 2010


Antonio Misas