martes, 9 de diciembre de 2008

Un minuto en el parque

Para Cristina Cuadrillero


¿Un minuto es todo el tiempo del mundo cuando no desechas esa idea?
¿Y si renuncias a sentir ahora?
Jamás sabrás estimar que la vida de una mosca son tres de nuestros días.
¿El tiempo que supones que no te queda, cuando observas, se detiene?
No, no es lo que imaginas, lo que opinas tú y lo que se figuran los otros,
El tiempo nunca se detiene.

La primera vez que te vi en el parque llevabas un vestido verde de flores estampadas,
Disponías de todo el tiempo del mundo y a tu alrededor, noté que me serenaba.
Por entonces yo esperaba en un apeadero a que pasará algún tren para el infierno.
Pero a tu lado la existencia aparecía como un concepto placentero.
Tu alegría de vivir me aliviaba aunque también me colmaba de melancolía.
Tus monerías, tu risa, tus ojos traviesos, tu complicidad para el regocijo…

Irremediablemente yo cogí aquel tren del infierno y me instalé allí durante algún tiempo.
A ti ya no te he vuelto a ver con aquel vestido verde de flores estampadas.
A veces pienso que a nuestro parque nunca más volvió la primavera.

Ahora me encuentro queriéndote explicar lo que tú me enseñaste del tiempo
Y cuando lo intento, me parece oír como discurren las aguas de tu río Duero,
Y de vez en cuando me arrodillo en los prados verdes del parque
Buscando alguna ventana, pero siempre veo un cruce de carreteras.

Ahora siempre tienes prisa
Y sueles contarme cosas que ya no entiendo,

Nadie te puede decir que no te cree cuando lloras desarmada por la rabia.

Antonio Misas
Madrid, 6 de Diciembre de 2008