Thomas Bernhard



"Uno nunca sabe quién es. Son los demás los que le dicen a uno quién y qué es ¿no? Y como esto uno lo oye millones de veces en su vida, por poco que ésta sea larga, acaba por no saber en absoluto quién es. Todos dicen algo distinto. Incluso uno mismo está siempre cambiando de parecer"

http://www.thomasbernhard.com/



jueves, 22 de marzo de 2012

El largo letargo


El invierno se ha quedado en las calles de igual manera que en el discurso de la gente. ¿Papá qué es letargo? Es lo que le pasa a ese hombre que pide. Pero ya ha empezado la primavera y tú dices que los que quieren ser osos dormirán hasta el verano.  Las estaciones están en la memoria, uno puede vivir siempre en invierno. Yo lo que quiero es que tú siempre vivas en primavera. ¿Cómo voy a vivir siempre en primavera? Queriendo. Teniendo siempre sensaciones buenas, no escuchando a quién se resigna y nos genera desasosiego. ¿Qué es desasosiego? Lo que le provoca a la gente querer ser oso y vivir en el letargo. Entonces, ¿Es lo que le pasa a ese hombre que pide?  Si.  Entonces papá… la calle Fuencarral es el largo letargo. 

Madrid, 22 de marzo de 2012
Antonio Misas

sábado, 17 de marzo de 2012

Adiós muchachos


El martes trece reventaron los zapatos negros. El corazón todavía aguanta. En lo peatonal de la Plaza de Alonso Martínez, los hombres descargan un camión de barriles de cerveza para Santa Bárbara. Ruido de barriles. El sol atraviesa ya las paredes de cristal en el kiosco de libros. Mientras abre Casa Grana para hacer la visita, decido repasar la vida al sol, desde el siete, hasta que me llamó Boris y me concedió una libertad que visualicé durante seis días. Lo que pasó antes del siete no lo quiero en mi vida, aunque me pasó a mí, no lo quiero. El seis fue lo que no quiero. 

Boris me llamó y me dijo que el puesto era mío. Hasta ese día yo sabía que este trabajo me estaba enterrando y que cada día que pasaba era un día mecánico en mi vida; No pensar, no pensar: subsistir: verme de tierra hasta en la boca. Los nervios rotos. Zapatos viejos, muchachos tristes.


Hoy es veintiséis de marzo y os escribo desde un avión que me lleva a Barcelona. Perdonarme tan hermético secreto, tantos sueños y estos últimos días, tanto último silencio. 

Adiós muchachos, adiós. 

Madrid, 17 de marzo de 2012
Antonio Misas

domingo, 4 de marzo de 2012

La canción más hermosa del mundo


Esta si es para ti

Las calles soleadas, los jardines floridos y desde el amanecer miles de gorriones piando alborotados. El bullicio de un domingo de marzo en las terrazas de la plaza donde algún famoso pasará la mañana. La panadería abarrotada y en la cola del kiosko de prensa, escondidos tras las gafas de sol, vamos adivinando quienes somos por el periódico que compramos y de qué lado queremos ver las noticias. Páginas que hablan de muerte en la primavera Árabe y del laberinto de Europa, del despido libre y la huelga general del once eme. ¿Si no se suspende el futbol por qué no ha de hacerse una huelga general?  La mediocridad de nuestros políticos adquirida en colegios de pago, su mirada sedentaria, su opus de primavera, versus  educación rudimentaria de nuestros acomodados sindicalistas. Alguien que lee en alto el libro que ha comprado en la tienda de libros de segunda mano: “La octava señal del hijoputa es el pijo fláccido y doméstico, en casa de la Parrocha las pupilas se reían del pirulí de Fabián Minguela…”  y le da un sorbo al vermú.
Y yo escuchando la canción más hermosa del mundo… y pensando cuanto me duele saber, que ayer,  también te decepcione… y no sé si el mes que viene andaré también bien jodido por esto y tatareando; ¿quién me ha robado el mes de abril?, pensando lo mismo o volviendo a mearme en algún florero. 

Madrid, 4 de marzo de 2012
Antonio Misas

domingo, 26 de febrero de 2012

Drácula

Para Antonio Sierra y todos los demás.

Cuando se caga en dios a voces en la oficina, dracu se siente más hombre, advierte con orgullo que trabajó durante un tiempo entre Vascos.  A él le parece que todos comemos de su mano y piensa de sí mismo, que es la encarnación de la excelencia.  En entornos comprometidos, prefiere denotar inteligencia, entonces tira de ironía para describir a los compañeros, y eso le hace  autoafirmarse.  El tipo conserva aires del director que fue en otro tiempo, y el traje del que intenta sobrevivir, todavía no le viene.

En la reunión del viernes nadie le guardo un sitio. Dracu levantó la voz. Sus ojos inyectados en sangre exigían ese derecho. Su tono se quebró cuando algunos le miraron como a un lobo solitario, otros ni se dieron cuenta.  

Madrid 26 de febrero de 2012
Antonio Misas